Haaland

LA ESCALERA DE HAALAND

July 15, 20267 min read

LA ESCALERA DE HAALAND

Por qué no deberias saltarte escalones, y qué significa eso para ti, juegues donde juegues.


Todo el mundo quiere llegar arriba rápido. El jugador quiere saltar directo al equipo grande. El papá quiere que su hijo entre en la mejor academia ya. Y en esa prisa por llegar, muchos se olvidan de algo que el mejor delantero del mundo entendió mejor que nadie: al éxito se sube por una escalera, escalón por escalón. No hay ascensor.

Déjame contarte la historia de Erling Haaland. No la parte que todos conocen, la de los récords en el Manchester City. La otra. La del principio. Porque ahí está la lección que te va a servir a ti, estés en la liga que estés.

Haaland no empezó arriba

Haaland hoy juega en el Manchester City, uno de los clubes más grandes del planeta, y tiene el récord de más goles en una temporada en la historia de la Premier League: 36.

Pero no empezó ahí. Ni cerca.

Escalón 1: Bryne, Noruega. Empezó en el club de su pueblo, Bryne, en la segunda división noruega. Un club chico, de un pueblo chico. Ahí debutó con el primer equipo, todavía siendo un adolescente. No era una estrella mundial. Era un chamo prometedor en una liga que casi nadie del mundo mira.

Escalón 2: Molde, Noruega. De ahí pasó a Molde, ya en la primera división de Noruega, dirigido por Ole Gunnar Solskjær. Y presta atención a este dato, porque es el corazón de todo: en su primera temporada en Molde marcó apenas 2 goles en 14 partidos, la mayoría entrando desde el banco.

Léelo otra vez. El mejor delantero del mundo, en su primera temporada como titular en una primera división, hizo 2 goles y jugaba desde la banca. No fue un fenómeno inmediato. Fue un proyecto en construcción.

¿Y sabes qué pasó? Que nadie lo apuró. No lo vendieron por "no rendir". No lo mandaron de vuelta. Lo dejaron desarrollarse. Trabajó, ganó fuerza, ganó minutos. Y al año siguiente explotó: 12 goles y goleador del equipo.

Escalón 3: Salzburg, Austria. Recién ahí, después de demostrar en Noruega, dio el salto a Austria. Y otra vez, escucha esto: empezó en el banco. No llegó a Austria a comerse el mundo desde el día uno. Se ganó su lugar, y una vez adentro, marcó 28 goles en 22 partidos y encima un hat-trick en su debut en Champions League.

Escalón 4: Dortmund, Alemania. De Austria a una de las mejores ligas del mundo, la Bundesliga alemana, con el Borussia Dortmund. Otro escalón. Otro nivel más exigente. Y otra vez rindió.

Escalón 5: Manchester City, Inglaterra. Y solo entonces, ya formado, ya probado en cuatro países, ya listo de verdad, dio el salto a la élite absoluta. Y rompió récords desde el primer día.

Noruega, Austria, Alemania, Inglaterra. Cinco escalones. Cada uno se lo ganó demostrando en el anterior.

El ascensor no existe

Ahora imagínate otra versión de la historia. Imagínate que a Haaland, con 16 años y jugando en la segunda de Noruega, alguien lo mete directo al Manchester City.

¿Qué habría pasado? Lo más probable: se hunde. No estaba listo, ni físicamente, ni mentalmente, ni futbolísticamente. Se habría comido el banco, habría perdido confianza, y hoy no hablaríamos de él. El salto habría sido tan grande que en lugar de impulsarlo, lo aplasta.

Su grandeza no fue saltarse escalones. Fue subirlos todos, uno por uno, dominando cada nivel antes de pasar al siguiente.

Y esta es la parte que quiero que entiendas bien, porque es la que te sirve a ti:

Esto aplica para todos los jugadores, sin importar en qué liga estés.

No importa si estás en una academia de élite, en la universidad, en una liga amateur, en la UPSL, o en el equipo de tu barrio. El principio es exactamente el mismo. Tu trabajo no es saltar tres escalones de golpe. Tu trabajo es dominar el escalón donde estás parado hoy, hasta que el siguiente llegue solo.

El jugador que quiere saltar niveles sin dominar el suyo se estrella. El que domina su nivel actual, tarde o temprano se gana el siguiente. Haaland en la segunda de Noruega hizo lo mismo que tiene que hacer un chamo en una liga amateur: destacar donde está, para ganarse lo que sigue.

La pregunta no es "¿cómo salto al nivel de arriba?". La pregunta es "¿estoy dominando el nivel donde estoy ahora?". Domina ese, y el de arriba viene solo.

Consejos para el jugador

Si eres tú el que juega, esto es lo que la escalera de Haaland te enseña:

Domina tu nivel actual antes de soñar con el siguiente. No pierdas energía obsesionado con saltar. Sé el mejor que puedas ser donde estás hoy. Ese es el único camino real hacia arriba.

Un mal comienzo no es el final. Haaland hizo 2 goles su primer año como titular. Si a ti te está costando, no significa que no sirves. Significa que estás en construcción, como lo estuvo él. Sigue trabajando.

El banco es parte del camino, no un castigo. Haaland empezó en el banco en Molde y en Salzburg, y salió campeón del mundo del gol. Si te toca esperar tu oportunidad, prepárate para cuando llegue, en vez de frustrarte porque no llegó todavía.

No te compares con el de al lado. Compárate con el de ayer. Tu escalera es tuya. Alguien puede subir más rápido, otro más lento. Concéntrate en subir tú, a tu ritmo, sin apurarte y sin rendirte.

Confía en el proceso, aunque sea lento. El desarrollo de verdad toma años. Los que llegan son casi siempre los que tuvieron la paciencia de subir escalón por escalón, no los que buscaron el atajo.

Consejos para el padre

Y si eres el papá, tu rol en esta escalera es enorme, aunque no toques la pelota:

No apures a tu hijo hacia arriba. El error más común es querer meterlo en el nivel más alto lo más rápido posible. Si lo subes antes de tiempo, a un nivel para el que no está listo, en lugar de ayudarlo lo quemas. Respeta su ritmo.

No confundas lento con malo. Tu hijo puede estar en un escalón "bajo" y estar desarrollándose perfecto. El nivel de hoy no define el destino. Haaland en la segunda de Noruega no parecía un futuro crack, y lo era. Ten paciencia con el proceso de tu hijo.

Enséñale a valorar el escalón donde está. En lugar de repetirle "tienes que llegar a tal lado", ayúdalo a enfocarse en ser el mejor donde está hoy. Esa mentalidad, la de dominar el presente, es la que construye jugadores y personas.

No midas su progreso por el logo de su equipo, sino por su desarrollo real. Un hijo que juega y crece en un club humilde está mejor que uno estancado en la banca de un club famoso. El escalón correcto es donde de verdad avanza, no donde suena más bonito.

Recuérdale, y recuérdate, que la escalera se sube con paciencia. Tu calma como padre le da calma a él. Si tú vives ansioso por que salte al siguiente nivel, le transmites esa ansiedad. Si tú confías en el proceso, él también aprende a confiar.

Para llevarte

Nadie llega arriba de un salto. Ni Haaland, ni tú, ni tu hijo. Se llega escalón por escalón, dominando cada nivel antes de subir al siguiente.

Así que deja de mirar cuántos escalones te faltan. Concéntrate en el que estás pisando hoy. Domínalo. Sé el mejor ahí. Y cuando lo domines, el siguiente escalón va a estar esperándote, y esta vez, vas a estar listo para pisarlo.

No apures la escalera. Súbela bien.


Soy Gabrielle Privitera. Subí mi propia escalera en el fútbol, de canchas de tierra en Venezuela al nivel profesional, escalón por escalón. Hoy ayudo a las familias a subir la suya con un mapa. Si este mensaje te sirvió, compártelo con quien lo necesite.

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Te enseño como se forma un futbolista completo.

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